No necesitas tener cuidado,
simple mortal, a fin de cuentas,
todos ceden.
Me complica encontrar el brillo,
de comienzo continuo infierno
con un simple y estúpido 'si'.
El rollo de plomo que
envuelve tus muñecas
dejará marcas incurables
en ellas, y, no solo en ellas.
Quizá me tranquiliza pensar
que hay que ser el peor
para vivir en la cárcel, y
no viviré en ella de porvida.